viernes, agosto 31, 2007

Hablamos con... Julio Medem

Se dio a conocer entre vacas y ardillas rojas, buscó cochinillas en la tierra, a Lucía le descubrió el sexo, sufrió la piel contra la piedra y nos presentó a dos amantes en el Círculo Polar. Llega el turno de Caótica Ana.

Daniel Galindo: El relato parte de un homenaje explícito a tu hermana, ya fallecida. Al final su recuerdo queda para vuestra intimidad y en la película se muestran sus cuadros, pintados con cera y mucho color.
Julio Medem:
En un primer momento la evocación de Ana me atrapó, incluso quería contar su forma de ser, su expresividad, por medio de una historia positiva, luminosa… Empecé a escribir en profundidad el guión y me di cuenta de que el personaje se estaba independizando de alguna forma, tomando un rumbo diferente. La comedia tornó en drama, apareció el caos y otro libreto cobró vida propia. Ana ya era muy distinta a mi hermana, así que por otro lado me sentí muy aliviado. Y pensé ‘es mejor que sea así’.

DG: Y entonces llegó una curiosa cuenta atrás, un despiece con aire de fábula en el que Ana es a la vez princesa y monstruo de un reino donde está instala la tiranía. Hablar de poesía visual resultaría pretencioso, pero sí es cierto que las imágenes están cargadas de simbolismo…
JM:
Las experiencias inconscientes que emergen de las profundidades de Ana representan la lucha de la mujer frente al señor de la guerra, es una especie de oda a la feminidad y de enfrentamiento contra la supremacía impuesta del género masculino sobre el femenino. El hombre blanco es la primera causa de las desgracias de la humanidad y el contrapunto lo encontramos en la mujer, que es la vida, ya que representa la fertilidad y la continuidad de la raza humana.

DG: Como buen creador prefieres no explicar las metáforas que empleas, las ideas plasmadas en imágenes. Un ejemplo lo encontramos en el caos, que es algo así como un espesor que Ana, que todos, llevamos dentro y un día, con ayuda o sin ella, llegamos a conocer…
JM:
En realidad estamos conformados, de manera muy íntima, por el material de los muertos, por todos aquellos que ya vivieron: no estamos solos, somos lo que somos porque otros fueron lo que fueron. Esa especie de arcilla es lo que nos da forma y al tiempo también contenemos, está en nuestra memoria. Yo no sé si hay paraísos o espíritus en el más allá, pero estoy seguro de que nosotros, ahora, estamos completando la existencia de los que ya no están.

DG: Y a esta reflexión sobre el alma añadimos el hecho de que te ha salido la película más viajera y no sólo por haber mostrado el corazón de Nueva York, los desiertos del Sahara y Arizona, la isla de Ibiza, Madrid…
JM:
Lo que más me interesa de Ana es su interior, las ‘vidas’ que contiene… Y luego siendo un personaje pequeñito, sencillo, con actitud de falta de profundidad que en definitiva es su lucha para no enfrentarse a algo fuerte, oscuro y remoto. Esta criatura es un compendio de actitudes que tienen que ver con los niños, que tienen los afectos y las emociones a flor de piel, que pueden pasar de la risa al llanto, que sienten sin plantearse un porqué.

Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.

sábado, agosto 04, 2007

Hablamos con... Antonia San Juan (una entrevista)

Artista que toca diferentes palos, incluso la gestión. Así podemos definir a una mujer que se considera actriz por encima de todo. Asegura que se hizo directora para seguir actuando y poder dirigir a la intérprete que es. Ahora podemos comprobar esa faceta gracias a Hijos de su madre, que inaugura la nueva era del madrileño Teatro Arlequín.

Daniel Galindo: Regresas a Madrid con Las que faltaban, será en octubre, pero lo nuevo es esta comedia con la que sacas tu mirada como observadora "externa" implicadísima en el resultado final.
Antonia San Juan:
Como una madre que mima y regaña a sus hijos. Aún así, a pesar de la responsabilidad, disfruto muchísimo dirigiendo. Es una experiencia preciosa y reconfortante, además de constructiva, ya que me sirve como modelo para corregir y probar cosas. Todo va reposándose y uniéndose a este largo y bonito camino que es la vida.

DG: Hijos de su madre parece tu obra más tuya, aunque lo cierto es que te agencias todos los libretos, en el buen sentido.
ASJ:
Todos los textos, tanto los de Otras mujeres, como los que incluí en Las que faltaban, pasaban por mi mano. Necesito que los autores me den libertad para poder enriquecerlos, adaptármelos... Este es el primer espectáculo que, después de trabajar con otros montajes, nace él solito, casi por necesidad: estoy cargada de tantas vivencias que el propio texto me pide que lo escriba.

DG: Creo que tus dos primeros cortometrajes, V.O. y La china, convergen en este montaje...
ASJ:
Después de contar aquellas historias me quedaba material al que darle forma, así que escribí dos relatos más que fueron Los frecuentadores y Almas gemelas. En principio los escribí para mí, para tener cuatro registros distintos, siguiendo a dúo la línea del monólogo, de mostrar a cuatro mujeres diferentes, pero lo que ocurrió es que se unió la gira de Las que faltaban con la necesidad de sacar adelante Hijos de su madre.

DG: ...Y es entonces cuando te acuerdas de Helena Castañeda.
ASJ:
Estoy muy contenta con ella, con su versatilidad para poder pasar de un personaje a otro. Es el vértice idóneo para el triángulo que también forman Félix Navarro, un cantante lírico con mucha simpatía, y Luis Miguel Seguí, además de fijo en la empresa, por ser un excelente actor que cuenta ahora con bastante tirón televisivo gracias a La que se avecina.

DG:Hijos de su madre aborda temas de actualidad, las relaciones sentimentales, la amistad... Es una comedia, sí, pero con acento crítico.
ASJ:
Tiene que tenerlo porque el teatro es el espacio que siempre se ha reservado para que el bufón, los comediantes, digan todo, sin cortapisas. Yo dejo que mis personajes digan que tienen que decir, incluso hasta con un grado de pudor, de autocensura. Aunque parezca que yo me excedo en comentarios, nunca termino de decir todo lo que quiero, pero también con ese cinismo que caracteriza a las televisiones afirmo que cualquier comentario vertido por cualquiera de los personajes que aparezcan ni la compañía ni la directora se hacen responsables.

DG: Por lo que podemos comprobar, todo tu trabajo sigue la misma línea...
ASJ:
Todo forma parte de lo mismo, contar historias, da igual que lo hagas desde la dirección, la interpretación, la producción o la escritura. En cuanto al estilo, de lo que se trata es que al final tu obra tenga un sello, una marca editorial, y que la gente reconozca quien está detrás de eso. Esa es la ambición de todo artista. Al final no es que haya 60 obras de teatro, hay una sola que estás representando durante toda la vida, pero con diferentes nombres, compañeros, momentos...

DG: Y afrontas una nueva etapa, la gestión del Teatro Arlequín, que esperas que se convierta en un espacio multidisciplinar, no sólo teatral.
ASJ:
Teatro y más cosas: desde escuela de actores hasta un espacio para la reflexión creativa. Lo voy a llevar durante unos cuantos años, quién sabe si veinte.

Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.

Hablamos con... Alberto Jiménez (una entrevista)

Este inquieto creador da muestras de su capacidad gestora con Cuerpo de mayor, la tercera entrega de Nada es casual, que ya podemos ver en la madrileña sala Cuarta Pared.

Daniel Galindo: El origen de Nada es casual lo encontramos hace 7 años en Santiago de Compostela, en unos encuentros teatrales, y parece que la mezcolanza de preocupaciones, miedos, inseguridades y alegrías ha dado juego...
Alberto Jiménez:
Y no quería contar tanto mis historias como investigar acerca de lo que yo puedo aportar en realidad al público, cómo difundir lo que sale del actor-creador, qué puedo hacer para que nadie se sienta defraudado y, sobre todo, responsabilizarme de todo un proceso creativo, no sólo del canal de comunicación.

DG: Y hasta cierto punto tenías esa necesidad de vomitar lo que encerrabas dentro...
AJ:
Sí, lo que os acabo de contar era la teoría. A partir de ahí, me voy dando golpes, casi de manera literal, porque a veces me encuentro con el vacío, con la sensación de que no tengo nada que contar... Pero toparte de bruces con tus límites te sirve para ir creciendo y aprendiendo, y no sólo de uno mismo sino también de la gente que me acompaña en esta aventura.

DG: Golpes te das unos cuantos en este Cuerpo de mayor, con el que pones punto final a la serie Nada es casual, decías que no era plan llegar a la entrega número 25...
AJ:
La verdad es que en muchos momentos de este proceso me aferraba a la idea de que tenía que limitarme a mi trabajo como actor, que ya es lo suficientemente creativo, pero luego me entusiasmaba la idea de afrontar un reto más completo, con más palos que tocar.

DG: Durante algo más de una hora despliegas un abanico de facetas, desde la escritura, hasta la producción y la interpretación... No es tarea fácil.
AJ:
Hay que tener un talento del que yo carezco. Lo que ocurre es que la respuesta del público y los compañeros está siendo tan bonita que merece la pena atravesar de nuevo por esta experiencia en la que se sufre mucho, sí, aunque siendo realistas, el verdadero sufrimiento es el de los que se juegan su vida en trabajos precarios. Por nuestra profesión nos podemos sentir muy afortunados.

DG: Antes de tomarte unas vacaciones y aparecer de nuevo en la pantalla grande con El hombre de arena y Oviedo Express, tenías ganas de seguir redescubriéndote en varios registros.
AJ:
Sí, quería mostrarme de manera diferente al "Alberto actor", al que suelen dirigir otros. Es un reto más que afronto, y es especial en el caso de Cuerpo de mayor, que trata acerca de temas duros que, con ayuda del humor y con esas historias cotidianas donde realmente podemos descubrir lo trascendente de la vida pero sin grandilocuencias, hace que el mensaje que se pretende comunicar no resulte empalagoso y tedioso.

Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.

domingo, julio 08, 2007

Hablamos con... Sergi López

Le conocemos por su trabajo en la pantalla grande, pero lo curioso es que el de Vilanova i la Geltrú se marchó hace años a Francia, a aprender más acerca del teatro, pero acabó convirtiéndose en uno de los europeos más requeridos por el cine, a un lado y otro de los Pirineos.

Daniel Galindo: …Y después de cuatro años dedicado en exclusiva al cine, al trabajo con cineastas como Stephen Frears, Manuel Poirier, Miguel Albaladejo y Guillermo del Toro, el actor vuelve a casa…
Sergi López:
Tenía muchas ganas de subirme de nuevo a un escenario. El teatro es la madre de todo. El cine siempre fue algo, no ya secundario, sino que no entraba en mis planes. Yo me fui a París a estudiar a una escuela de teatro, con lo cual el hecho de abandonar un poco ese camino, casi me dolía. Cuando veía a compañeros en escena me entraban ganas de estrangularles y ponerme en su lugar, así que me dije, antes de meterme en follones, vamos a intentar montar algo propio.

DG: Y tanto que lo habéis montado: Non Solum se estrenó en 2005 en el Festival Temporada Alta, de Girona, y tiene aún mucha vida por delante…
SL:
El espectáculo partió de la idea simple de reencontrarme con las tablas y fíjate por donde vamos: con bolos durante todo el verano, entre rodaje y rodaje. Es verdad que nos está desbordando un poco, porque queremos darle salida en dos idiomas, catalán y francés, y queremos machacarnos aún más porque, en cuanto podamos, lo haremos en castellano también. No tenemos la intención de explotarlo, por ejemplo, durante seis meses a fondo y nada más. Sé que compaginarlo con el cine es una muy feliz complicación, pero como estoy yo solo, pues me las apaño para ponerme de acuerdo conmigo mismo. Es algo muy personal, que queremos que crezca con nosotros, con el director, Jorge Picó, y conmigo.

DG: Tan personal que supone tu vuelta ese era tu deseo: volver al medio en el que criaste como actor…
SL:
…Y como persona. Yo tuve el feliz incidente de toparme con el cine y entonces tuve que aparcar mis proyectos con una joven compañía de teatro en París. Cambié de parcela pero siempre con la vista puesta en volver, en dotar de sentido algún día el porqué estoy en esto. No me gustaría perder la ilusión, olvidarme de que para mi, actuar es como un juego, aunque sea un tragedia. Es imprescindible disfrutar, encontrarse con el placer. Y el teatro te lo facilita

DG: Pero el cine abre muchas puertas…
SL:
Desde luego y es mágico, además de que lo puedan ver millones de personas, pero el teatro es muy potente en su sencillez: las cosas ocurren en un momento y ya, nunca más. El público es testigo privilegiado y el actor también. Cualquiera que haya probado este veneno, como aficionado o profesional, sabe de lo que estoy hablando.

DG: Inoculado el veneno, subimos el telón y encontramos a Sergi López haciendo muchas cosas a la vez…
SL:
Y todas mal (risas). Nunca pretendí hacer una cosa convencional pero tampoco sabía lo que quería hacer, más bien tenía claro lo que no quería hacer. Por eso el espectáculo ha salido un poco parecido a mi: extraño, surrealista, absurdo y muy, muy cómico. Como me reconozco mucho en el personaje, que son muchos al mismo tiempo, de ahí las risas del principio: canto mal, hago mimo mal y bailo mal… No quería caer en lo común, ni vanagloriarme de lo que puedo hacer más o menos bien, como un alarde. No, no me gusta la gente que presume.

DG: Se te nota contento con el resultado de Non Solum.
SL:
Sí, porque ha sido ver cumplido un sueño y una vez que lo armas, te das cuenta de que consigues emocionar a la gente. En esto, como en todo, lo importante era el juego, pasarlo bien, pero también la sinceridad… Quería comprobar si esto tenía sentido, si era capaz de llevar al público hasta paraísos insospechados.

Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.

domingo, julio 01, 2007

Hablamos con... Juan Carlos Fresnadillo (una entrevista)

A punto de cumplir los 40, la carrera de este tinerfeño está más que consolidada después de una tarjeta de presentación que llegó hasta los Oscar con su cortometraje Esposados, en 2001 estrenó un primer largometraje sorprendente, Intacto, y ahora dignifica un encargo del mismísimo Danny Boyle: 28 semanas después.

Daniel Galindo: Danny Boyle te recomendó para que dirigieras este encargo, de hecho, te envío un mensaje proponiéndote continuar la historia…
Juan Carlos Fresnadillo:
La primera reacción fue decir "esto es una locura", sobre todo porque yo admiró su trabajo y soy fan incondicional de 28 días después. Pero cuando hablé con Danny y los productores encontré las razones por las que podía encajar en el proyecto. Me dijeron que quería que crease una nueva película, diferente por completo, pero que respetase la esencia. Un tipo tan grande como es Boyle ha sido también muy generoso: lo primero que me dijo fue que me olvidase de lo que él había hecho y que filmara mi mirada.

DG: ¿Y te dieron libertad absoluta, partiendo de esa premisa?
JCF:
Sí, pude explayarme a nivel creativo y contra con mi equipo, Enrique López a la cabeza. Desarrollé unas ideas, las presenté y vi que en realidad les entusiasmaba mi trabajo. Fue contemplar la luz verde y coger las maletas e irnos a Londres a disfrutar de la aventura que se nos presentaba, un viaje en toda regla, no sólo por rodar en un idioma que desconocías, con actores de primer nivel y un equipo técnico que no se quedaba atrás. Y además de esa lección humana y vital, el viaje me ha servido de autoaprendizaje de mi mismo.

DG: La película derriba todos los clichés propios del género de terror y, no contento con eso, aportas también tu toque personal, sin olvidar una alta dosis de violencia…
JCF:
La historia en esta ocasión está dotada de un realismo salvaje. Me decante en parte por rodar como si se tratase de un documental. Yo creo que la realidad es violenta y sangrienta, y eso hay que contarlo, era una muestra de honestidad por mi parte: haberlo escondido no hubiese estado bien. Para que el relato tenga el impacto emocional que debe tener, en algunos momentos la cámara tiene que enseñar cosas destructivas y oscuras.

DG: Es una forma también de que el espectador se identifique con las víctimas de esos rabiosos, ¿no?
JCF:
Para engancharle tienes que enseñarle lo que supuestamente les ocurre a los personajes. Por eso hay que mostrar la crudeza en toda su dimensión, aunque de manera justificada. También quería innovar y aportar algo nuevo al cine de terror, mi obsesión era la de transmitir veracidad, además de captar la violencia y reflejar, por medio de una alegoría, el mundo en el que vivimos.


DG: Hablamos ahora de buenas críticas, excelentes en Gran Bretaña, y de una recaudación de más de 30 millones de dólares en sólo dos fines de semanas: los infectados pisan los talones de Spiderman 3… ¿Sufrimos de vértigo?
JCF:
Intento abstraerme, olvidarme de toda esa vorágine. El triunfo al otro lado del Atlántico y en la propia Gran Bretaña ha sido una sorpresa que me llena de orgullo y satisfacción, porque lo que han dicho críticos que para mí siempre han estado en un pedestal ha sido muy fuerte, y eso que la crítica siempre es dura con las películas de género, aunque tú te refieras a la peli como terror de autor.

DG: Lo cierto es que más vértigo da el fin de la humanidad, tal y como planteáis con la película…
JCF:
Estamos rodeados de amenazas, que cada vez parecen más cercanas, desde le calentamiento global a las enfermedades, pasando de manera inevitable por las guerras. Vuelve a surgir una preocupación general por nuestra destrucción. Estamos viviendo en una cultura que ella misma intuye que tiene un final. Quizás pueda pecar de pesimista diciendo esto, pero tengo la impresión de que estamos abocados a una destrucción, no sabemos en cuanto tiempo y tampoco quiere decir que sea algo negativo, me explico: desde un punto de vista histórico, después del desastre viene el renacimiento, todas las crisis son para bien y detrás de todo lo que se destruye acaba creándose algo nuevo y mejor.

Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.

Hablamos con... Juan Carlos Naya (una entrevista)

Cada noche se encierra en los sótanos de un banco, uno de esos a los que solemos confiar nuestros secretos y pertenencias más valiosas.

El actor reivindica también la faceta de productor, aunque no ejerza de ello en Madrugada de cobardes, y nos invita a un espectáculo teatral que promete más de una sorpresa, tantas que la productora sabe que tendrá poco efecto negativo su aviso promocional: 10 euros la entrada, y si no gusta, devuelven el dinero.


Daniel Galindo: Después de diferentes experiencias con compañías formadas por decenas de miembros, ahora toca un montaje con un carácter más íntimo, no sólo por la trama, sino también por la producción.
Juan Carlos Naya:
Las grandes funciones de clásico en las que me he embarcado han sido con el Teatro Español, claro, empresa pública. Piezas de este tipo son muy difíciles de afrontar desde una compañía privada, por lo que hay que recurrir al formato del monólogo o a textos con muy pocos personajes. Embarcarse en historias con más gente es muy peligroso: como se suele decir, en el teatro ganas pesetas y pierdes duros.

DG: Ahí se enmarca una obra con la que diste rienda suelta a tu faceta como productor en la temporada pasada: Marlene.
JCN:
Es coincidencia también que los textos, adaptados en montajes menos multitudinarios, me han interesado. Desde que terminé El retrato de Dorian Gray, una gran producción, me fui hacia una función de dos personajes y autor español, caso de Marlene, de Martín Garrido; luego he estado con Bárbara Rey, los dos solos en un Ático con terraza y con la palabra de Juan José Alonso Millán…

DG: Y ahora, Madrugada de cobardes, escrita y dirigida por José Cabanach.
JCN:
Una aventura muy interesante, ya que en ella se habla de problemas de hoy y yo, la verdad, es que ya estaba algo cansado de referirme siempre a situaciones del siglo XVI y centurias venideras. Contar con un tipo comprometido, que domina el verbo y además pretende contar cosas reales, me pareció una oportunidad imposible de rechazar, sin olvidar que se crea una magia muy especial sobre las tablas trabajando con un solo compañero, con el que te tienes que batir en duelo interpretativo y al que tienes que recurrir en todo momento.

DG: Dos personajes encerrados en la cámara acorazada de un banco… ¿Con qué se encuentra el espectador cuando cae sobre él esa madrugada?
JCN:
Se va a topar con un buen texto, inquietante, en la que el autor, que además, también es director, juega con todos los trucos teatrales a su alcance. Lejos de parecer un relato monocorde, la función está tan bien planteada que atrapa a todo el mundo, al menos, eso creo. Y luego está el tema de las cajas de seguridad a las que muy pocos tienen acceso. Eso otorga un morbo y una tensión fundamental para que nadie se aburra, aderezado además de humor, drama, violencia y cotilleo: cada caja que se abre encierra todo un mundo por descubrir.

DG: Y por encima de todo, y nos ponemos algo metafóricos, la palabra, al igual que esas cajas, encierra muchos matices…
JCN:
Por desgracia, el valor de la palabra, la fuerza del vocabulario, se están perdiendo. Hay que transmitir con la palabra, pero también que ese discurso tenga un sentido, coherente con el mundo en el que vivimos.

Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.

Hablamos con Joan Ollé (una entrevista)

Comenzó el viaje como actor, en 1974, una década más tarde se decantó por la dirección... A este usuario habitual del puente escénico Barcelona-Madrid le gustan los retos. Prueba de ello son sus próximos proyectos, que compagina mientras su versión de Soldados de Salamina sigue de gira por Cataluña y el resto de España hasta la próxima primavera: una excelente oportunidad parar disfrutar de la palabra bien dicha.

Daniel Galindo: Hemos podido leer el libro, ver la película de David Trueba, quizás tengamos muy reciente su argumento, pero como bien sabemos, un texto acaba siendo siempre diferente en función de quien marca la visión...
Joan Ollé:
Y es un arma de doble filo, ya sabes eso de traduttore, traditore. Cuando se traslada algo de un lenguaje a otro traicionas su espíritu, por mucho que quieras respetar la esencia. Buscaba la fidelidad estricta; es decir, de este libro lo que más nos entusiasmó fue la escritura y yo no quería cambiarla, de ahí que apostase por quedarme cerca y conservar la estructura a partir de la palabra, una maravillosa materia prima.

DG: En esta búsqueda del héroe verdadero sobresale la fuerza del texto, que tiene a su servicio una curiosa sinfonía de voces y un soliloquio contundente bajo el nombre de Memoria de ultratumba.
JO:
Si la palabra está bien dicha y es buena, podemos recrear retratos y situaciones en la mente. Es lo contrario a lo de la una imagen vale más que 1.000 palabras. En eso centré el trabajo con los intérpretes, basado en la amistad y diferenciando varias partes. En la primera pretendí que dejarán de interpretar para pasar a ser instrumentos musicales: precisos en la dicción, en la musicalidad... En definitiva les he pedido que buceasen en el texto para llegar a la humanidad que desprende Javier Cercas, ya sea en el monólogo de un fascista que quería ser escritor o en un acto donde la emoción contenida sale a rebosar cuando se encuentran dos seres humanos olvidados, perdidos.

DG: ¿Qué nos dices de Javier Cercas? ¿Cómo ha vivido su ingreso en el teatro?
JO:
Ha sido un compañero de viaje espléndido. Él empezó diciendo "haz lo que quieras que yo ya he hecho lo mío; para que tú te explayes, tengo que apartarme". Pero desde el principio se mantuvo pegado a nosotros, aportando su ilusión. Su confianza sigue siendo la mejor garantía de que esto está saliendo bien.

DG: No has cambiado ni una sola palabra del texto, fidelidad máxima...
JO:
Era mi homenaje a un autor con la capacidad de conmover, y no todos la tienen. Acabé la novela una noche de verano en Grecia: me puse a llorar con las últimas páginas del libro y tuve muy claro que aquella emoción que sentí en privado tenía que trasmitírsela a los demás, al menos intentarlo. Fue relativamente fácil poner en pie el montaje, un grano más a nuestra pasión por recuperar el "teatro documento". Mucha gente ha disfrutado en privado de la historia, yendo a un asunto colectivo que es nuestra guerra civil... ¿por qué no llevarlo a un sitio vivo como el teatro, concelebrarlo en público y así releer la novela de otra manera?

DG: Esa misma idea de compartir movió a Josep María Pou a hacerse cargo de La cabra o ¿quién es Silvia?...
JO:
El teatro es un sitio de gente viva, donde la palabra sigue teniendo un valor, es el arte más fácil del mundo: uno que cuenta una historia y otro que la recibe. En nuestro mundo tecnológico, el teatro es la última iglesia y me refiero en el sentido de religar lo terrenal con lo trascendente. Antes las ciudades eran oscuras y las personas iban al teatro en busca de luz y espectáculo, ahora es quizás al revés: toda la vida es un espectáculo y creo que de vez en cuando es bueno refugiarse en el teatro, un lugar donde hay menos mentira que en la vida.

DG: Has apostado por una escena limpia, la luz, los actores y la palabra... ¿Hemos hecho pleno?
JO:
Creo que sí. Parece que el público ha captado nuestras intenciones y algunos maestros me han dicho que les ha gustado. Uno de ellos fue José Luis Gómez y como uno es todavía un chavalito que lo que quiere es aprender, le encanta que los grandes y el público le digan que estamos haciendo algo que no es estridente, donde no se grita y da idea de un teatro que, por lo menos, no molesta.

DG: Y como "persona que está aprendiendo" seguro que tienes deberes por hacer... JO: En la Feria del Libro de Frankfurt acompaño a la cultura catalana con una especie de suicidio artístico que consiste en condensar la historia del habla catalana en hora y media. Estoy abocado al fracaso más estrepitoso, pero en el fondo creo que valdrá la pena ya que estarán Carles Santos, María del Mar Bonet, primera figuras de este trocito de piel de toro que es Cataluña. Quiero que el mundo se entere de que más allá de un pseudo problema político se pueden hacer cosas buenas por la cultura y el arte. Y con motivo de la Expo de Zaragoza dirigiré El ángel exterminador, de Buñuel, una idea de Jordi Mesalles, un querido amigo que falleció sin poder poner en escena su sueño.

DG: ¿Con ovejas sobre el escenario?
JO:
Pues no lo había pensado, aunque sí que es cierto que las ovejas son más caras que los actores. A lo mejor hay que mezclar unas cuantas con esas personas encerradas en una habitación de la que no pueden salir a pesar de que las puertas están abiertas. Otra vez será traduttore, traditore, pero en este caso robaremos ideas del cine y no de la literatura.

Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.