martes, octubre 10, 2006

Hablamos con... Ana Fernández

Empezó en esto del cine a los 33 años. Hasta entonces llevaba unos años como chica del tiempo en Canal Sur, alguno que otro como locutora de radio "todoterreno" y muchas horas de carretera montando obras de teatro por pueblos.

En el recuerdo de todos están sus trabajos con Pedro Almodóvar (Hable con ella) y José Luis Garci (You’re the one, Historia de un beso, Tiovivo c.1950) y lejos en la distancia, pero siempre presente al hablar de ella, está Solas, la película de Benito Zambrano que la lanzó a la fama en 1998.

Tiene una cuenta pendiente con el teatro pero está muy centrada en el cine. A dos películas por año –el pasado hizo doblete con Morir en San Hilario (Laura Mañá) y Pasos (Federico Luppi)- ahora presenta el estreno casi simultáneo de Amor en defensa propia y Sin ti. Con ellas comienza el goteo de películas protagonizadas por una de las actrices más solventes del panorama nacional. Lo próximo ya está también rodado: Vidas pequeñas, de Enrique Urbizu, Lola, de Miguel Hermoso y El corazón de la tierra, de Antonio Cuadri.


Daniel Galindo: No sales de un rodaje cuando estrenas el fruto del anterior: acabas de estar a las órdenes de Miguel Hermoso Lola, dando vida a Rosario, la madre de Lola Flores.
Ana Fernández:
He sacado todo mi acento andaluz para dar vida a esta matrona que me ha tenido fascinada desde el guión: es valiente, me recuerda a las mujeres de mi familia y es mucho esta mujer. Soy la madre de la artista, papel interpretado por Gala Évora, y como miembro del equipo debo decir que a todos nos ha supuesto un redescubrimiento de la figura de la Faraona, pero intentando no caer en imitaciones. Creo que va a ser uno de los estrenos del próximo año.

DG: Y de un mito como Lola Flores a un personaje también de carne y hueso, pero más terrenal, el de Amor en defensa propia, un rol en apariencia sencillo que te ha dado más de un quebradero de cabeza...
AF:
Si, porque ella pertenece a ese tipo de mujeres que no caen muy bien que digamos. Me centré en ella como pocas veces había hecho en otros trabajos precisamente por la antipatía que me provocaba, por engañarse a si misma, por no haber pisado la tierra en 40 años, por mirarse al espejo y no gustarse. Tenía tantas aristas por pulir...

DG: El debut en el largo de Rafa Russo coincidirá en cartel con Sin ti, cinta del catalán Ramón Masllorens, en la que interpretas a una madre de familia que pierde la vista.
AF:
Fue un trabajo muy duro que me provocó una especie de presbicia acentuada por no enfocar al mirar. El proceso de preparación del papel resultó muy complejo, hablando con gente de la ONCE e intentando experimentar de qué manera vive un ciego, no de nacimiento, sino por accidente. Pero de verdad, lo de la ceguera, a pesar de su gravedad, se queda en mera anécdota, ya que a raíz de quedarse sin vista, este personaje aprende a decir no a ciertas situaciones, incluso en plena lucha por sobrevivir y superar las trabas que se pone a si misma.

DG: Muy satisfecha del personaje, ¿no?
AF:
Sí, sobre todo de su elaboración, ya que he ido descubriendo muchas cosas de Ana, de mí misma, que no había visto a pesar de tantos personajes y tantos años conviviendo conmigo, y es curioso. Siempre que te metes en la piel de otra persona acabas conociendo algo personal, pero gracias a Masllorens y a la ceguera, ocasional, claro, saqué cosas de dentro, como el instinto de superación, que hasta entonces había pasado inadvertido.

DG: Un título más a una filmografía variada: te hemos visto en registros muy diferentes pero siempre queda algo por hacer...
AF:
¿Una comedia por ejemplo? Si, me encantaría y fíjate, pido más si me dejas: hacerla con Carmen Maura, con la que me reí muchísimo haciendo un drama de suspense como La promesa, así que en una comedia debe ser apoteósico. Y que nos dirija Pedro Almodóvar... ¿no sería fantástico?

Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.

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