miércoles, noviembre 01, 2006

Hablamos con... Calixto Bieito

Más allá de la provocación y la polémica, su forma de trabajar dota de sentido el papel de los grandes directores de escena: dar una visión renovada de obras clásicas.

El Festival de Otoño programó dos de sus últimos trabajos, Peer Gynt, poema épico de Henrik Ibsen, y Plataforma, a partir de la novela de Michel Houellebecq. Acude a Madrid con regularidad al frente de la compañía del Teatro Romea, espacio que dirige en Cataluña. Entre sus proyectos, devolver la ópera Don Giovanni al Liceo y llevar en 2009 una dramaturgia con 6 zarzuelas de género chico a Berlín y Stuttgart.


Daniel Galindo: Dicen que estamos ante un Calixto Bieito más relajado y flemático...

Calixto Bieito: Continuo furioso, pero es una ira creativa más reflexiva y existencial, que toca más adentro. Estoy en un proceso de transformación fruto del paso de los años. Sigo sin estar de acuerdo con muchas cosas aunque es verdad que ahora pienso más antes de actuar, buscando otras formas de expresión. Quizá sea porque haya madurado, por haber recuperado la pasión por la filosofía... Pero sigo siendo igual de apasionado en los ensayos y mi próximo Don Giovanni será tan furioso como siempre.

DG: Unos meses ahora en Basilea –donde está ensayando Don Carlo- y en 2008 en Barcelona os hará aparcar vuestras giras por Europa...

CB: Eso nunca. Nuestra vocación viajera no se puede mermar. Al cabo del año tenemos muchísimas peticiones para representar obras de repertorio e incluso para estrenar e inaugurar festivales como el de este año en Bergen con motivo del centenario de la muerte de Ibsen.

DG: ¿Y cómo abordas la adaptación de 7 horas y media de lectura de una epopeya como Peer Gynt?

CB: Gritando en un primer momento "dónde nos hemos metido" y luego esquematizando y destacando el carácter universal de los 50 años de vida de este personaje. Un tipo que es a los noruegos como Fausto a los alemanes y Don Quijote a nosotros. Me gusta trabajar con imágenes, e Internet para esto ofrece el mejor banco iconográfico. Luego está la parte romántica, una faceta que en el caso de Peer Gynt me llevó a recorrer Noruega, la turística y la que pudo vivir Ibsen, aunque esta novela la escribió muy lejos, en Italia.

DG: ¿Te trasladaste a Tailandia para indagar en el relato de Plataforma?

CB: No fue necesario porque lejos de una historia pornográfica dura, para mi es una historia de amor que deja el sexo a un lado. A veces hablar de sentimientos es más obsceno que jugar con efectos visuales. Y luego está la música: a la hora de concebir una puesta en escena me dejo llevar por el ritmo propio de cada pieza. La Celestina, por ejemplo, me sonaba a rumba catalana.

DG: ¿Y a qué suena Peer Gynt?

CB: A todo. Tiene música muy ecléctica, con versiones del Réquiem de Verdi, de P.J. Harvey , George Michael... Es un poema dramático hiperrealista para 7 voces y una yamaha, y muchos temas cantados por Roser Camí suenan a creaciones muy de Björk, por el toque interior y desgarrado.

DG: Y como el resto del texto, en catalán...

CB: O en castellano, siempre según nuestro criterio y nunca por razones políticas. Peer Gynt está en catalán y obedece sólo a cuestiones artísticas, que son naturalmente muy subjetivas. Hemos ido a Londres en los dos idiomas, a París en castellano, a Salamanca en catalán... Plataforma está en castellano, ¿porque está Juan Echanove? Puede ser, pero me gusta que la compañía cambie, que no se anquilose. Y en el caso del verso de Ibsen, suena muy bien en catalán, lo que no quiere decir que suene mal en castellano. Otro ejemplo: Shakespeare es más lírico en catalán y más fuerte en castellano. Con el idioma hay que jugar. Ya que tenemos esa ventaja, aprovechémosla.

DG: Una de tus pasiones menos conocida por nosotros es la zarzuela...

CB: Sí, me da buen rollo porque me recuerda a la banda de Miranda de Ebro que tocaba los domingos de primavera en la plaza del pueblo. Me molesta que muchos no tomen en serio este género, que hay que cuidar. Es verdad que necesita algunas reformas en los bajos y recibir un empuje, pero tiene seriedad y calado intelectual, además de un halo clásico, que ya me encargaría yo de transformar.

DG: Y a esperar las críticas del público.

CB: ¿Sabes? En tres años al espectador se le pasa el enfado, así que podemos investigar, aunque al principio más de uno lo vea todo negro. Créeme que lo he sufrido en mis carnes.

Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.

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